Hay materiales que parecen pertenecer al mundo de lo permanente. El hierro y el acero, por su peso, su dureza y su resistencia, podrían sugerir una escultura vinculada a lo estático. En la obra de Carlos Albert ocurre, precisamente, lo contrario. El escultor lleva más de dos décadas convirtiendo el metal en materia sensible, dinámica y abierta al espacio. Ahora, esa investigación llega a la Galería BAT de Madrid con ‘ECOS’, una exposición que reúne esculturas y collages y que propone una nueva aproximación a algunos de los grandes conceptos que atraviesan su trayectoria: materia, vacío, movimiento, equilibrio, transformación y espacio.
Comisariada por el historiador y crítico de arte Alfonso de la Torre, la muestra reúne una selección de la producción más reciente de Albert y permite recorrer un lenguaje escultórico que hunde sus raíces en la tradición de la escultura española forjada en hierro, pero que se proyecta hacia una concepción contemporánea de la forma.
La relación de Albert con el metal no es únicamente técnica. En sus piezas, el hierro y el acero funcionan como instrumentos para investigar aquello que sucede entre la materia y el espacio que la rodea. El vacío deja de ser un elemento secundario para convertirse en parte activa de la obra, mientras que las líneas, torsiones, tensiones y desplazamientos de las estructuras generan una sensación de movimiento incluso cuando la pieza permanece físicamente inmóvil.
La exposición adquiere además una dimensión especial por la figura de su comisario. Alfonso de la Torre ha seguido durante años la evolución del escultor y es autor de ‘Carlos Albert. Hacia lo desconocido’, monografía presentada en 2023 en el Auditorio Sabatini del Museo Reina Sofía. El volumen analiza una trayectoria caracterizada por la investigación constante y por la voluntad del artista de llevar la escultura más allá de sus límites convencionales.

Del hierro de Chirino a un lenguaje propio
Carlos Albert forma parte de una tradición escultórica española en la que el hierro ha adquirido una dimensión artística y conceptual que trasciende su condición industrial. Discípulo de Martín Chirino, Albert ha desarrollado, sin embargo, una voz propia a partir de ese legado.
El propio Alfonso de la Torre ha situado su trabajo dentro de una genealogía en la que aparecen nombres fundamentales de la escultura española como Julio González, Pablo Gargallo, Eduardo Chillida y el propio Chirino. En su lectura de la obra de Albert, el fuego, la fragua y la transformación del metal constituyen elementos fundamentales para comprender un proceso creativo en el que la materia se somete a una constante metamorfosis.
En buena parte de su producción, la soldadura y la forja se convierten en herramientas para construir estructuras que parecen desafiar el peso del material que las compone. El resultado son esculturas en las que el metal puede adquirir apariencia de ligereza, suspensión o movimiento.
Es una paradoja que define buena parte de su lenguaje: cuanto más contundente es la materia, mayor parece ser la voluntad de hacerla desaparecer visualmente.
Albert ha trabajado también con el color y con una progresiva aproximación a territorios próximos a lo pictórico. La incorporación del color a determinadas esculturas a partir de 2019 supuso una ampliación de las posibilidades expresivas de su lenguaje, sin abandonar la investigación esencial sobre el metal y el espacio.

‘ECOS’: materia, espacio y movimiento
‘ECOS’ plantea así una lectura de la escultura como algo que no termina en sus propios límites físicos. Las piezas establecen una relación con el espacio circundante y obligan al espectador a observar no solo aquello que está construido, sino también aquello que queda abierto entre sus formas.
El vacío adquiere protagonismo. Las sombras, los intervalos y las zonas de aire pasan a formar parte de la experiencia visual de las obras, generando una suerte de arquitectura escultórica en la que cada pieza parece continuar más allá de su perímetro.
La trayectoria de Albert ha evolucionado precisamente en esa dirección: desde la exploración de las posibilidades físicas del hierro hacia una investigación cada vez más conceptual sobre el espacio, el movimiento y la percepción.
De ahí que su obra pueda entenderse tanto desde la tradición de la escultura forjada como desde una sensibilidad contemporánea preocupada por cuestiones como el equilibrio, la transformación y la relación entre lo visible y lo invisible.
Del espacio de la galería al jardín del Lázaro Galdiano
La exposición en BAT coincide además con otra presencia relevante del escultor en Madrid. Una obra monumental de Carlos Albert forma parte de la exposición colectiva ‘Entre la retícula y la vida’, instalada en los jardines del Museo Lázaro Galdiano dentro del programa de Apertura Madrid Gallery Weekend.
La Galería BAT fue una de las 13 galerías seleccionadas entre las 60 pertenecientes a la Asociación de Galerías de Arte de Madrid que participan en esta iniciativa para presentar una obra en este singular espacio. La pieza elegida es ‘Compass’, de 2023, una escultura monumental realizada en acero corten de 220 x 315 x 150 centímetros.
La presencia de esta obra en los jardines del museo permite apreciar otra de las dimensiones fundamentales del trabajo de Albert: su capacidad para relacionar la escultura con la arquitectura y el espacio público. La escala modifica la percepción de la pieza y convierte al entorno en parte esencial de la experiencia.
No es una cuestión menor en el recorrido del artista. Sus esculturas han sido concebidas en diferentes ocasiones para dialogar directamente con los lugares que las acogen, entendiendo el espacio no como un mero escenario, sino como parte integrante de la obra.
Una trayectoria construida alrededor de la investigación
Con cerca de tres décadas de recorrido artístico, Carlos Albert ha desarrollado una producción que comprende desde esculturas de pequeño formato hasta intervenciones monumentales. Su trabajo se articula alrededor de una investigación continuada sobre el hierro y el acero, pero también sobre las posibilidades de la forma cuando abandona su condición puramente material para convertirse en una experiencia espacial.
En 2023, la presentación de ‘Carlos Albert. Hacia lo desconocido’ en el Museo Reina Sofía supuso otro reconocimiento a una trayectoria que ha sido objeto de estudio y seguimiento por parte de la crítica especializada. La monografía, escrita por Alfonso de la Torre, recoge precisamente esa evolución y la voluntad del artista de continuar avanzando hacia territorios todavía por explorar.
En ‘ECOS’, esa idea de búsqueda permanece presente. El título funciona como una posible metáfora de una obra que no pretende ofrecer una lectura cerrada, sino provocar una prolongación de la mirada: aquello que permanece después de contemplar una escultura, la huella que deja una forma en el espacio y la resonancia que continúa cuando el espectador ya se ha alejado de ella.
Dónde y hasta cuándo visitar ‘ECOS’
‘ECOS’, de Carlos Albert, puede visitarse hasta el 31 de octubre de 2026 en la Galería BAT Alberto Cornejo, en la calle María de Guzmán, 61, Madrid. La galería señala como horario de visita de lunes a jueves de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 19:30; los viernes de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:30, y los sábados de 11:00 a 14:00.
La obra de Albert puede contemplarse además en los jardines del Museo Lázaro Galdiano, en la calle Serrano, 2, donde ‘Compass’ permanecerá instalada hasta el 15 de noviembre de 2026.
Dos escenarios diferentes para acercarse a un mismo lenguaje: el espacio contenido de la galería y la escala arquitectónica del jardín. En ambos, Carlos Albert vuelve a plantear la misma cuestión que atraviesa buena parte de su trayectoria: hasta dónde puede llegar una materia aparentemente pesada cuando la escultura consigue hacer del espacio su verdadera materia.





